martes, 29 de mayo de 2012

COLECTIVO ZAGUÁN



Alberto y Karina Gagá

viernes, 6 de abril de 2012

COMPAÑÍA DE TEATRO DE LA LIC. EN ARTES

César Iván Díaz Leaños, Mario Castro, Fernanda Mauricio, Noé Germán, Renny, Luis Pinedo, Armando Haro y Pais


LA GRAFÍA DE COSAS


encontradas en derredor…



Armando Haro

… de un mundo saturado de ensueños de Alberto Díaz Ordaz, es muestra fehaciente de que la creación gráfica en Zacatecas tiene reservada una inexpugnable fuente de potencias que se rehusan, pero que están ahí, esperando ser exploradas y experimentadas, contempladas e interpretadas. En su última muestra Alberto nos abre un mundo único, neobarroco, propio del espíritu del semidesierto, pero que se dispone a manifestaciones y reflexiones que el arte moderno nos legó. Sorprende por la indiscutible calidad técnica de sus aguafuertes y aguatintas, sus litografías y su instalación, rescatando con sus propios medios —fuera de instituciones y talleres ad hoc— una vocación por el grabado que creíamos perdida. Pues además se cuestiona, en medio de sus atiborrada figuración que nos remite al cubismo, el problema del objeto encontrado —ready-made— sin el ejercicio de ningún juicio de gusto o selección estética. Las cosas están ahí, en medio de las cosas. Y el grabado mismo lo vuelve cosa que las envuelve. En sus imágenes no hay itinerario que seguir, simplemente nos abordan, abriendo campos desérticos que Alberto quisiera llenar con ensueños de personajes adustos dispuestos en cantinas y habitáculos que ponen en duda toda perspectiva, todo perspectivismo. Porque uno se encuentra en medio de ellas a sí-mismo como las demás cosas, encontradas y olvidadas, queridas y usadas, pues en el abandono que el desgaste del uso ha ocasionado, la cosa recuperada expresa su memoria intensa de paso por el mundo en un instante. Abre así un mundo y funda una nueva tierra donde tienen cabida tanto el empresario ceramista R. Mutt como su antípoda Duchamp, así como el grabado o la instalación, el paseante incauto o el informado. Todo cabe ahí donde ya no cabe nada, haciendo que el arte pueda nuevamente plantearse, plantarse, germinar, fructificar en dirección a donde nada dirige, pues simplemente todo se encuentra a su derredor.

http://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_36

EL VACÍO SILENTE


de Juan Manuel de la Rosa


Armando Haro
No todo vacío es silente ni todo silencio es vacuo. Porque, por lo general, la idea de vacío siempre está llena de nada y la de silencio de palabras mudas. Pero vacío y silencio remiten a otra cosa, que desnuda y extraña, ya que el vacío no puede estar lleno de nada y el silencio no son simples palabras que callan. Así, para que se dé el vacío, hay que silenciarse de todo y, para crear silencio, hay que olvidarse de palabras. Los espacios matéricos que Juan Manuel crea, juegan esta doblez que se cierne sobre el tacto de la mirada. Porque, abriendo planos nómadas, el ojo toca campos repletos de añil u hoja de oro, de temple, acuarela u obsidiana. Campos dérmicos de piel, papel o canvas que habitan cuerpos esgrafiados al carbón, grafito o plata. De esta manera invita a recrear lo que ha creado, porque sorprende que descubra el tacto al ojo y la línea vacua a la materia. En este sentido su obra no está solamente ahí para ser mirada, sino que su obra realmente obra en la vista. Cuando, ante todo, lo que admira es el obraje del silencio y el vacío, pues su obrar no se escucha sino en el silencio y no se habita sino en la intemperie. Hay, por demás, esta vocación inaudita e irrevocable por jugar en el silencio al vacío. Al vacío de las cosas que están a la intemperie de su propia materialidad. Vacuidad que es un respeto a las cosas que pareciera no pertenecer ya a este mundo, sino a aquél que el hombre ha abandonado: la costumbre, lo natural y primitivo. Juan Manuel es, por tanto, un oficiante que a la materia otorga una dignidad renovada, silenciosa y sabia, que permite que las cosas sean en su desnuda materialidad. Curiosidad incansable por desnudar al arte de arte para volverlo puro oficio de hechura; de papel de cártamo-alazor o perfumado sándalo, de etéreo campi-shi o masi, de tropical plátano o ecuatorial papiro. Frente a este despliegue puro de oficio, el oficiante nos ha puesto todo vacío silente de materialidad hermana, que retumba en el Rampori nocturno de una noche sin luna, tambores tarahumaras en los que resuena una pasión de diorita, cinabrio y granito, poesía lítica en la calma.

jueves, 5 de abril de 2012

PERDIENDO LA CUENTA

Arte por la paz
Gran Inauguración

Fotos: Cosme Rada





viernes, 23 de marzo de 2012

ARTE POR LA PAZ

LOSING COUNT


Perdiendo la cuenta


Arte por la paz en México




Armando Haro




Insertos en el horizonte de la perdida de inocencia del hombre de nuestro tiempo, el arte se ha manifestado como el ‘contramovimiento por excelencia de dicho horizonte’. Inocencia perdida de la humanidad por la masificación de los individuos al perderse toda espiritualidad que les brinde refugio, y por el dominio irracional de la naturaleza a la que se le pasa factura del confort que exige el capitalismo. Frente a ello, la actividad cívica sublime del arte ha puesto en evidencia la mascarada anodina de los hombres que, buscando la felicidad, han perdido su espíritu al preferir la apariencia a la verdad, ocultando la podredumbre de su corazón con maquillajes y estéticas, modas y estilos, cuando lo que repercute en el mundo es una insondable soledad de individuos que ya no se comunican.




Así sucedió con el arte de posguerra, cuyos cruentos trazos y figuraciones expresionistas llevaron la anti-estética de la vanguardia a los hornos crematorios de los campos de concentración, a la fosa común de los holocaustos vigesimonónicos. Haciendo evidente también, mediante la ironía, el elevado costo que la producción en serie de los artículos cotidianos tiene para la tierra, pues no hay nada más opaco para la naturaleza que el brillo que el detergente Brillo brinda para nuestros hogares. De esta manera la búsqueda de la felicidad no es sino la ruta directa que la humanidad se ha trazado hacia su más profundo desasosiego, que ni la naturaleza ni los dioses podrán ya sufragar.




Y así, vanamente pensamos que esto ha ocurrido ya, en otros sitios, en un tiempo ya pasado, pero no nos hacemos conscientes que habitamos un único sitio que es la Tierra y todo nuestro presente es producto de nuestros actos pasados como única Humanidad. Ahora nos ha tocado a nosotros la repercusión de estos hechos, los cuales, lo queramos o no, tienen que ver con la (para)militarización del Estado para asegurar la paz. Inseguridad creciente producto de la necesidad irrefrenable de un pueblo empobrecido por tener un poder adquisitivo de primer mundo, pero que, la carencia de valores y la falta de cultura y educación, llevan a considerar el camino fácil del hurto material y espiritual de sus congéneres.




Frente a esta inmediata e instantánea realidad, ahora, la consigna de nuestro arte es cumplir con aquélla consigna de contramovimiento que la experiencia del mundo nos exige y la cual el arte del siglo pasado ha instaurado como sino de nuestro haber actual. De esta manera Perdiendo la Cuenta: Arte por la paz en México no es una mera reacción nihilista frente al avance de la perdida de valores y la creciente e insondable depredación de la tierra, sino que se plantea como el patente contramovimiento a estos ineludibles acontecimientos. Y lo hace, no sólo de manera marginal y solitaria, sino desde el centro mismo de los hechos y de manera global y colectiva, ya que, respecto a la perdida de las garantías individuales y de la aparente paz que se había vivido, todos, absolutamente todos, tenemos algo que decir, y el arte es el medio ideal para ello. Porque, si bien el arte algunas veces oculta la verdad mediante la ilusión y la apariencia, otras, como lo es el presente caso, el arte resulta más verdadero que la verdad.




De esta manera esta exposición de expresiones de crítica e inconformidad, de metáfora y realidad, de hechos de los cuales hemos perdido ya la cuenta, se caracteriza también por la participación de artistas de múltiples nacionalidades y regiones, de idiosincrasias y estilos de la que, a su vez, se irá perdiendo la cuenta. Seguramente tú, espectador, tendrás que aportar con tu mirada una respuesta a las incesantes e incansables preguntas que todas estas imágenes plantean: ¿Cuántos seres queridos más tendremos que perder? ¿Cuántas mentiras más tendremos que soportar? ¿Cuánto tiempo más tendremos que vivir esta paranoica inseguridad para que vuelvan con bien, para que se nos hable con la verdad, para que volvamos a disfrutar de la paz? Y más aún, ¿qué participación inconsciente tenemos en todo ello? Por el momento sólo nos queda emitir este grito que esperamos se transforme en canto, un canto de esperanza, un canto de paz que nos haga encontrarnos nuevamente como hermanos.

http://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_45


Arte por la paz en México

Perdiendo la Cuenta


Exposición internacional de arte por la paz en México


Armando Haro


Esta exposición colectiva internacional surge de una de las múltiples iniciativas que el Mtro. Luis Pinedo viene desarrollando desde hace años por vincular el arte con la acción civil. Radicado en la ciudad de San Francisco, California, Luis Pinedo ha puesto en marcha proyectos como Invocation, Inheritace, Matrix to Migration, Invocation, Designs for a Democracy y Transcultural Matrix Project, el último de los cuales forma parte Perdiendo la cuenta – Arte por la Paz en México. En ella, el espectador podrá encontrarse con una muestra de distintas expresiones del arte sobre papel, como pintura, técnicas mixtas, grabado, fotografía y diseño de cartel; mostrándose, mediante la línea curatorial, aquéllas que lograron decir lo indecible, como lo es el estado de inseguridad y de perdida de las garantías individuales que actualmente trasciende nuestro país, mediante el uso de la metáfora visual que dice lo ya sabido y publicitado sin decirlo. Paralelamente, y apoyando la iniciativa de Luis Pinedo, El Estudio Galería de Zacatecas mostrará algunos días las mantas de acción civil hechas por artistas zacatecanos con motivo del 2 de Octubre el año pasado, la que, como las piezas que conforman esta exposición, participan de un mismo espíritu de denuncia sin violencia de estos acontecimientos atroces que nos trascienden como mexicanos. De esta manera se demuestra que, verdaderamente frente a la pérdida de inocencia del hombre de nuestros tiempos, ‘el arte es el auténtico contramovimiento del horizonte de nihilismo’, y de que, la sociedad de San Francisco, con su fuerte tradición de acción civil, y la sociedad de Zacatecas, encuentran en este marco especial de la Semana Cultural un punto común de acción que tiene como medio la expresión artística del ‘estado de cosas’ que se viven simultáneamente, sea aquí o allá, hoy o ayer, cuando el futuro será resultado de esta múltiple conjugación de lugares y tiempos.

http://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra43